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Análisis de un Canciller

Extraño y Patético.

El reconocimiento de los placeres sociales, tan solo lleva inmersa aquella soledad comparable con el lado oscuro de la luna, que muchos quisieran descubrir pero pocos se atreven a explorar.

Sonríes con naturalidad, casi automáticamente cuando atraviesa, sin pensarlo buscas cualquier excusa poco común para hablarle, tienes claro que debes escuchar, entender qué dice, cómo conectar sus palabras y gestos en el menor tiempo posible. Es una competencia absurda y salvaje con los buitres del lugar.

La haces sentir única, pones cara de juguetón, inquieto, ligeramente delirante, de poco en poco buscas mimetizar ambas locuras, con la única finalidad hacer brillar el alma de sus ojos de forma natural, con tus comentarios ridículos o irónicos pero sutiles y graciosos.

Compartes la reunión, haces que todos participen, buscas que ella se sienta libre de vos, simulas la elegancia y elocuencia de un Conde. Tiras al grupo un comentario, cuando todos ríen vos aprovechas el momento, levantas tu copa, propones un brindis, y te clavas en su expresión con algo más que travesura, le das a entender con una ligera, sutil pero firme caricia que el misterio con vos implica diversión.

La noche es tuya, deja que todos piensen que nada ha sucedido, logra con una sonrisa lúgubre hacerles creer que has fracasado, protege su identidad,  solo los viejos lobos sabrán qué tienes entre manos.

Un cigarrillo, una madrugada, un poco de aire en el balcón son suficientes para vos.

A la mañana siguiente te sentís extraño y patético, descubriendo la más absurda de tus soledades, alguna vez fuiste otro, arriesgaste todo y perdiste tu libertad.

Ahora te desconoces, quisieras cambiar, buscar tu piedra angular, abandonar el circuito que falsamente has creado y sigues como un talismán.

Tomas un café y sales a caminar, en todo caso, lo sabes tarde o temprano volverás a recaer, pues es un vicio más fuerte que vos, es tu naturaleza animal y en el fondo te resulta inconcebible retenerla  con la excusa de parecer normal.

 

 

Un flaco, bohemio y soñador.

Rosario.

Julio 2013.

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Apague y Vámonos !!!! Entrevistas Laborales ¡!!!!

Quizás estoy viendo algunas películas de Woody Allen y leyendo un tanto sobre el Mahatma, aun así me falta demasiado para aspirar a tan anhelado titulo de seudointelectual del cual tantos osan vanagloriarse. Por mi parte simplemente me contento con decir cuanta tontería se me ocurre, y en efecto esa fue la intención de crear este blog, así nadie me ponga atención.  Parafraseando al profesor Julio Fernando Álvarez, " a mi me tocó escribir para no pagar psicoanalista"

Algunas cosas me parecen ridículas de nuestra sociedad, entre ellas los procesos de selección laboral, tema al cual quisiera dedicar este post.

En primer lugar ¿a qué genio se le puede ocurrir la gran idea de entender la mente humana con un par de  preguntas? como por ejemplo ¿si vas a matar a alguien con que lo harías?... (a) Con una pistola, (b) con un cuchillo; (c) con martillo... O "¿cómo te sentirías si tu perro se rompe una patica? ó ¿qué harías si ves tomando a alguien en la oficina? ¿A quién se le ocurre que quiero matar a alguien?, más bien quisiera golpear con una bolsa de papel al estilo del Dr. Chapatin al imbécil que redacta tantas boludeses. En verdad eso sí sería un alivio.

Eso sin contar con la pregunta reina en los procesos de selección en locombia ¿tienes novia estable?.. No.... (ves su cara de tensión, todo iba bien hasta que abriste tu bocota....) ¿hace cuanto terminaron? mmmm  ¿cuál fue la razón para terminar?.. mmmmm . ¿aun la quieres? WTFFFFFF, acaso esto es el concurso de belleza nacional y debo ser un tipo libre de pecado para poder ser empleado..... 

Como si una persona con una relación estable no pudiera padecer de una vida en completa miseria espiritual y dolor corporal sufriendo tantos síntomas a la vez que no le permitieran trabajar en santa paz ni darle descanso eterno a sus jefes.  Ó  aun mejor ¿qué carajos se les pasa por la cabeza cuando intentan meterse a hurgar el cajón de la ropa interior?...me pregunto si las psicólogas buscaran  resolver algún trauma de esposa celosa con marido infiel, pero a todas estas,  yo qué carajos tengo que ver en eso. ¿?

Tan absurdo será aquel tema, que existen psicólogos desempleados montando agencias en donde preparan personas para las entrevistas, entonces los consultas para que te digan cómo actuar jurando total sinceridad, de tal forma quienes te evalúan encontraran una persona ideal para recomendar en el cargo aspirado en la jurisdicción de los Ángeles celestiales.

Eso si los psicólogos organizacionales, son seres perfectos, la divina comedia se refería a ellos, si le hubieran hecho el test de personalidad a Adán, lo hubieran encontrado incompatible para vivir en el paraíso por ser un  glotón, de tal forma aun todos viviríamos felices para siempre, ¿Qué haríamos sin ellos?

Debo aceptarlo no he podido superar a una psicóloga de 37 años, quien me juzgaba por trabajar en exceso mientras ella atendía por internet usando camiseta de piscina melgareña desde la casa de su madre. En todo caso debo agradecerle a la vida por haber sido atendido por una persona quien en quince minutos logro entender mi psiquis.... caray qué majadería tan inaudita.

Ahora bien, acaso la sociedad ha pensado el grado de subjetividad de una o un psicólogo organizacional en un proceso de selección, y viene la pregunta será que  tienen control alguno sobre sus actos, entonces será que hemos superado la santa inquisición. ¿?

Un Flaco, Bohemio y Soñador.

Bacatá Febrero 2012

Quimeras del olvido.

Me encantan los amores que parecen películas europeas, sin un orden lógico, aquellos no tienen comienzo, desenlacé ni final lineal y son capaces de producir un hondo vacio en tu alma cuando crees que han culminado arraigándose a respuestas que jamás encontrarás y es preferible no buscar, mientras naufragas en recuerdos borrosos.

Se nutren de ocasiones otoñales, perfeccionados por la imaginación y la magia de ser fugaces, sin compromisos, formalismos, ni nombres que los puedan destruir.

Son tan prácticos y radicales como los encuentros porteños, pues antes del amanecer debes partir sin posibilidad de regreso, tan solo dejando labios húmedos de besos eternos, miradas perdidas en el firmamento, sensaciones de caricias apasionadas, y alientos extraños que recorren el vientre de tu boca ahogándote una y otra vez en lugares lejanos.

Intentas  romper las reglas pero es quizás la única ley de supervivencia liberar todo aquello que te pueda amarrar y emprender el primer camino sin rumbo definido, llenándote de valentía para respirar el aire de lugareños desconocidos.

Parecieran bofetadas irónicas del destino, una especie de karma repetitivo del cual nadie puede escapar, que nos entrelaza a todos, aun en contra de nuestra voluntad, recriminando aquellas falencias por las cuales el pasado nos persiguen sin cesar.

El silencio del paisaje termina siendo el mejor aliado para reflexionar, escapar al sur donde los héroes y tumbas no pueden juzgar ni relatar sus prodigios, quienes tan solo observan inertes y sin vida a los andariegos confundidos en las quimeras del olvido.

Un Flaco Bohemio y Soñador.

Bacatá Marzo 2012.

El mensaje esperado, que nunca llegó

Acá estoy, luego de compartir un vino casero preparado por el abuelo, añejado en el barril roble casi cuatro meses. Es mi viejo, siempre inventando algo para asombrarnos. Lo veo cada tanto y bueno si se aparece con una botella de vino casero y una tabla de quesos es imposible negarme.

Me cuenta mil historias,habla de la vida, del amor, de sus aventuras y experiencias, dice tantas palabras con sabiduría que apenas puedo recordarlas. Muy parecidas a las de mi abuela paterna, quien tiene ciento un  años y sigue vigorosa,
Ambos de una u otra forma me retan a ser feliz, a buscar los sueños, reír de tantas alegrías, pavadas y locuras... esa es la vida, dicen ellos, y solo tenes una.

He empezado a leer un libro, según su autor el tiempo no existe tan solo somos moldes que se van llenando de experiencias y en algún momento su creador decide romperlos, con el fin de darles paso a nuevos moldes. 

Veo la vida, como un panel lleno de luces en movimiento, en algún momento se encuentran, comparten el camino, cada una enseña algo a la otra y de un momento a otro continúan su rumbo. Todo aquello sin causa ni efecto, sin otra explicación posible, tan solo la mano de Dios, en cuanto a mi respecta.
 
Siempre he pensado en nuestro mundo, como un lugar pre diseñado, donde todos de una u otra forma, queriéndolo o evitándolo cumplimos un rol. Por lo cual me preguntaba cómo dejar de ser una ficha más, sin abandonar el esquema, ni vivir alejado del caos colectivo en calidad de ermitaño, en el páramo de una montaña.  

Aun no se bien como definir su respuesta, al parecer luego de pensarlo una y otra vez termino sonriendo, mirando a un punto lejano, pues recuerdo aquel encuentro inesperado, tu forma de ser alegre, coqueta, risueña y espontanea, aquella facilidad para molestar, la bondad  infinita de tu alma, el desinterés por el materialismo ajeno y tu implacable necesidad de hacer algo por el mundo. Todo ello conjugado con mi importiculismo constate  y ganas de innovar, suenan de maravilla. 

Luego de ello, veo construida una profunda amistad, con seguridad  algo más, pero no soy quien para determinarlo. Una caricia en la nuca,  un beso soñado y una serie de actos tan valerosos como inesperados, tan solo demuestran el bálsamo del cariño correspondido.


Un Flaco Bohemio y Soñador.
Bacatá.
Mayo 2011

Percepciones.

Como hecho poco extraordinario un viernes al medio día, salió del trabajo en dirección al mundanal centro de la capital, cumpliendo tareas rutinarias, descendió del autobús, y  caminó frente a la  mística iglesia de San Francisco.  En un primer bosquejo todo parecía igual, aunque en una segunda mirada, era evidente, una inquietante situación se gestaba, paralela a la realidad diseñada.

 

 Los mendigos exhortaban al pueblo a brindar limosnas, mientras vendían de forma grotesca sus enfermedades; los monaguillos embolaban los botines arzobispales;  los mercenarios mostraban sus dientes  a  los transeúntes, apartandolos  de la comisión virreinal, y los voceadores de prensa, comunicaban  las victorias plásticas compradas del reinado de Cartagena, los olímpicos de la OEA enajenados por culebreros asociados y la culpabilidad innata de los niños, respecto de las pérdidas materiales debido a los desbordamientos fluviales de la temporada.

 

 Aun así  algo extraño ocurría, pensó que quizás era un desliz de su cerebro, o una consecuencia de vivir en las nubes. Se detuvo frente al portón de la iglesia  y percibió que el vendaval de aire disminuía su velocidad; las personas se miraban entre sí, marcando una sonrisa encubridora de tolerancia; los automóviles menguaron paulatinamente su circulación; los rayos del sol  atravesaron el campanario, dibujando su sombra en el asfalto húmedo; las texturas, olores y matices de los monumentos de cemento, se mezclaban con la fragancia del incienso callejero.   

 

  

En efecto algo ocurría, bajo la resignación del entendimiento decidió disfrutarlo, y mantenerlo vivo en su memoria, buscando un símil de aquella situación, encaró el ambiente  mimetizando  su sonrisa con la expresión parsimoniosa del movimiento de las masas. 

 

Meses después,  mientras tomaba un café y simulaba prestar atención a una conversación cercana, su expresión cambió instantáneamente, pasando por alto los vaivenes circunstanciales, pues finalmente había comprendido aquel enigma empotrado en sus recuerdos, el cual no tenía relación alguna con una resaca del juernes anterior, todo aquello tan solo era un viernes que parecía domingo.

 

 

Un Flaco, Bohemio y Soñador.

Bogotá D.C.

Noviembre 2010.

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Claro y difuso

Quizás si fuera tan fácil   

encontrar la sonrisa de tus ojos,  al soñar con la inmensidad  

como establecer contacto y conseguir tus datos,

tiempo atrás habría desistido de continuar embarcado tras una leyenda  

donde la espontaneidad de tus facciones, inyectan la adrenalina necesaria  

para encarar aquella jovialidad.

 

Acaso, si no fueras esa mujer,

coqueta, risueña, con vida y espíritu propio,

quien con dulzura y osadía se burla de mis alegrías

y tan solo fueras una niña caprichosa,  sin personalidad definida,

que adula mis simplezas como grandes proezas

jamás me hubiera fijado en vos, ni pensado en llamar tu atención.

 

Capaz  todo está tan claro, y difuso a su vez

que no es necesario conversar aquellos detalles,

ni hablar todo el tiempo,  pues quizás

los suspiros de nuestros silencios se quieran hacer compañía.

 

Un flaco, Bohemio y Soñador.

Bogotá D.C.

Octubre 2010.

Cachai.

"En honor a mi familia quienes con su amor y valentia

    me han enseñado a soñar"   

Es cierto, prefieres escapar de la monotonía, de ese despertar diario cuando antes de abrir los ojos ya presumes en qué va a terminar tu día, de una u otra forma  la cuenta empezará de nuevo, quizás en cero quizás en mil en todo caso sabrás que ya las has vivido y la repites sin vacilación, depronto te has acostumbrado, perdido la esperanza o ni siquiera sos vos quien vives en esa vida.

Aun así prefieres correr una carrera contra el tiempo, llevas inmersa en tu propia naturaleza aquella habilidad de sorprender, sentidos que te ániman buscar en lo extraño, intentando hacer diferente cada instante de tu juventud, desde que eres un niño inventas misiones peligrosas en el barranco  a sabiendas del regaño de tus padres pues has ensuciado la ropa nueva con la ellos te iban a presentar a sus amigos para contarles algo diferente, cuando al parecer evitaban entender que repiten la misma historia de muchos otros en el mismo periodo, como un circulo vicioso reunido todos los jueves a la noche para intentar dejar sus vicios, aquellas proezas de alegría momentánea, por lo cual intentan sentirse orgullosos, escondiendo sus penas detrás de las cortinas de humo aceptadas en el mundo de las mentiras. 

Recibes ese regaño de chico como una recompensa de la astucia al escapar de la rutina, aquel demonio que te devora las ganas de vivir, te aniquila, su objetivo es llenarte de miedos, un temor diferente para cada situación, recelo encarnecido por cuantos se han sentido incapaces de innovar estando en tu situación.

Sabes, el problema es que vos quieres ser así, luego te resignas y subes un escalón adicional entonces aceptas los planes de domingo con tus viejos amigos jugando al golf o viendo los partidos la champions league, para escapar de ciertas ataduras, en todo caso tan solo escapas de la rutina sin libertarte de ella, mientras te escondes en excusas para juzgar un mundo ajeno a tu audacia reprimida  ¿entiendes lo que digo?

-  Pará Roberto,  lo que pasa es que vos no quieres aceptar tu realidad, preferís  escapar, seguir volando como si fueras un pibe, te sentís el hippie de la nueva era.

-   No Celeste, el tema es que vos no has entendido, seguimos siendo libres.

-  Claro Roberto tan libres, que preferís salir corriendo cada vez que puedes, cambias de ciudad, de profesión, mandas una postal y si apenas apareces ya te vuelves a largar, lo sabes flaco vos nunca fuiste capaz de madurar, ni siquiera sabes para donde va tu vida. 

-    Vos no quieres entender Celeste.

-   Tomátelo Roberto, y si no entiendo la razón por la cual cada vez que te pregunto para donde va tu vida, ni siquiera vacilas en contestar, sabes Roberto vos… vos tienes miedo de hacer algo con tu vida.

-   Celeste, quizás tengo miedo de convertir mi vida en una más, acorde al rebaño  mientras vos te carcomes de angustia existencial  añorando en silencio, la forma mas prolija de vivir tus sueños fuera de los ideales que otros te han marcado como perfectos.

-     Ya nada me extraña de vos, vos nunca vas a cambiar.

-    En cambio vos sigues siendo la misma nenita de casa, a quien alguna vez encaré a la salida del jardín lanzándola sobre el arenal húmedo, con el fin de ganarme su amistad.  

-       Si soy la misma niñita de quien alguna vez te enamoraste.

Roberto llegó a Puerto Paraíso  salió de la terminal, el camino se encontraba  empolvado, cargaba una maleta de viaje estampada por banderas inmigratorias, en su interior guardaba cinco libros a medio leer,  tres mudas no muy nuevas y un manojo de papeles   gastados.

De su cuello colgaba una cámara polaroid, con la cual se estacionaba en las esquinas de la urbe para  tomar fotos de la población en su estado natural, contrastada por los monumentos de cemento y las sierras montañosas que la encerraban.

El viento helado golpeaba su frente, mientras guardaba las manos en el abrigo largo de color oscuro, en la esquina de la plaza se encontraba un café, pidió un tinto negro y revisó los diarios del lugar, sin novedad alguna, los políticos continuaban en primera plana, llamando al protagonismo amarillista de la parodia suburbana, “sería un gesto si se callaran, sería un gesto si no mintieran más”, sonaba una canción de reggae en la radio local, perfecta estrofa para darle sentido a un diario tan poco universal.

Con los años ganaba el cariño de los lugareños quienes acoplaban sus ideas extrañas con euforia y sinceridad,  tan así que en un principio con algo de desconfianza imaginaba que en el momento menos esperado lo iban a sacrificar colgado de algún estaño como ofrenda a un dios castigador, pues intentaba convertir  aquella población en una tierra protectora de la libertad de pensamiento, con una tendencia renaciente del importiculismo humano, sin necesidad de reglas, ni mentiras, escondida de quienes se llamaban civilizados pero con un libro en la mano repetirían  con placer los resultados de Sodoma y Gomorra.

Luego de escuchar  una canción en la vereda del  monte, acompañado por artistas y bailarines al calor del humo verde y aroma del anís, del cual nunca fue participe, pero respetaba tanto que no sentía derecho alguno a juzgar, decidió caminar por el lugar atendiendo por equivocación la conversación de dos noctámbulos.   

-  Marcela has visto cuando emites un mensaje radial y la señal es capaz de rebotar por algún tiempo, ayer  pasaba y me encontré uno de esos ondulando cerca del rio, como cuando lanzas una piedrita al agua y se reitera expandiéndose hasta mimetizarse con  los pececillos.

-  Matías,  no me digas que ahora vas a inventar otra de tus historias para hacerme reír y de nuevo robarme un beso.

- En serio te lo digo, luego de seguirlo durante algún tiempo logré escuchar su contenido decía, "flaca gracias por tus besos, tus caricias, tus palabras, me regalaron un rato de tranquilidad que anhelaba".

Roberto  bien conocía de memoria la situación de aquella pareja, y recordaba con una sonrisa sus amigos de las cinco esquinas del mundo, así como las noches con las mujeres de cada puerto únicas e irrepetibles, de ojos brillantes, cuerpos blancos y firmes, como aquellos besos profundos y pasionales otorgados por las mujeres cuando conocen y despiden al hombre que las hace vibrar de felicidad de en su interior, hasta llorar al sentir la ausencia sus mimos.  

Quedó perplejo viviendo un  Déjà vu, entonces su curiosidad de vago pueblerino aumentaba sin descanso desesperadamente hasta conocer la identidad del emisor del mensaje,

-  ¿Decía algo más?, te digo con tan poca imaginación y sin alcohol es difícil lograr algo con vos.

-   Te lo pido por favor, cállate y déjame terminar.

-   Bueno termina, a ver quiero reír un poco con tus aventuras. 

-  Si, si, descubrí  que  aquel mensaje  había sido emitido por uno de esos andariegos de quienes jurábamos habían desaparecido en la historia moderna,

- ¿cómo así?,  de qué hablas ?

- En efecto era  un flaco, bohemio y soñador…  Cachai!

 

Francisco José Acevedo Caicedo.

Rosario Argentina.  Julio 2010.

Turista, Andariego o Vagabundo II “NOA”

"Hay series ideales de acontecimientos que corren paralelamente por las reales.  

Rara vez coinciden",

 Moralische Ansichten.   

Luego de la tormenta llega la calma, en efecto, con el nuevo permiso de estadía en Argentina, me sentía tan feliz como un inmigrante divisando la estatua de la libertad,  en este caso algo morocha  de medio metro y con trajes andinos,  quien  me daba la bienvenida  una vez más sellando aquel pasaporte de color marrón.

Al pasar por  Yaví,  para conocer las tierras de Puna y su  importancia económica en conexión Potosí  para ambas naciones, antes de boom de los puertos rosarinos y bonarenses,  encontré un relato sugestivo concerniente  al “Oro Verde” de acuerdo con el cual uno de los maestros indígenas  resignado ante la invasión del hombre blanco, recomendaba a su pueblo cultivar la coca, pues mientras a ellos les daría fuerza para soportar las cargas excesivas del trabajo duro, el hombre blanco al consumirla quedaría transformado en un simio imbécil, sin  control de sus acciones…..     

Camino a Humauaca tropecé  en el camino con  una pareja de argentinos alrededor de los 30 años,  provenientes  de Yavì, recién en la terminal  como quien no quiere la cosa, me acerque a saludarlos, ya entrados en materia  salió  a la luz el tema del hospedaje por lo cual  tres son más que dos y los números sirven para negociar precios mas cómodos en los hostels.   En todo caso espero no haber frustrado una noche de pareja…. 

Los recuerdo como una fotografía, bien podrían reflejar una pareja gaucha del sur argentino, con sus botas y chaquetas de cuero, sombrero negro, abrigo para el frio, bolso largo reservado para el mate, y cigarrillos encendidos, caminando a pasos largos de silencios prolongados y miradas perdidas en el firmamento colonial. 

Esa noche salimos, en compañía de un grupo de europeos  con quienes paramos en  una casa de adobe,  con tejas de madera, mesas artesanales  y piso de cemento,  adornado por un pastor ovejero algo sonso.  Su dueño, un personaje alto, bastante delgado y de barba pronunciada, quien masticaba coca mientras hablaba,  presentó  un documental,  relacionado con los mineros de Potosí- Bolivia,  el entorno de su trabajo, los cantos de agradecimiento entre tragos, rituales, las  alegrías en honor a la jornada culminada y su vida intacta…, así como la inseguridad de las locaciones, y la necesidad de masticar la hoja de coca como primordial fuente de energía.

A la mañana siguiente me despedí,  embarcándome sin plan de viaje en el primer bus camino a Tilkará, al descender de la flota recuerdo haber visto a una mujer joven  de facciones delicadas, ojos brillantes, tez blanca, labios pequeños y cabello castaño oscuro, bastante ajena al panorama del lugar, quien al parecer buscaba el horario de transporte, merodeando por la estación.    Aun así bien podría ser un juego de  mi mente pues poco había dormido, aun sentía el vaivén de los vinos y el afán de tomar una ducha  caliente  mientras se preparaba  la hora del almuerzo.

Cual sería mi sorpresa al entrar a un restaurante del lugar y verla sentada sin compañía aparente, en efecto mi mente quería empezar de nuevo sus espejismos, esperaba haber superado el tema años después de ser perseguido por el grupo de psicoanalistas y sus abogados facturando las cuentas de cobro inexistentes… siempre me pregunté si ellos estaban más perturbados…  en todo caso preferí  correr el riesgo, no existiendo motivo más inquietante, entré sin meditarlo dos veces y  tomé asiento en una mesa cercana de su posición.

El mesero muy amablemente me atendió, aunque confieso haberle prestado poca atención pues mis quimeras se encontraba naufragando entre mil corrientes,  buscando  la forma precisa para acercarme a ella sutilmente y así poder entablar una conversación, pero a quien engañaba, ya buena falta hacía afeitarme, limpiar el polvo de la carretera y estrenar un nuevo desodorante.

Fue entonces cuando utilizando la excusa más gastada de todo viajero con poca creatividad  a la hora de romper el hielo, abandoné la maleta pretendiendo su llamar atención mientras pasaba a lavarme las manos, la cara, de golpe parecer un poco menos salvaje, lo cual ya era mucho pedir.

Camino de regreso pregunté si esperaba compañía en su almuerzo, luego con la sonrisa  generosa de quien ha entendido el juego inocente, de aquel rompecabezas tantas veces repetidos por otros personajes, me invitó a compartir la mesa, para luego continuar nuestra conversación, tomando fotos horizontales entre  maravillas  monumentales,  canticos peregrinos a la media noche, y algunos mates del  amanecer.

No se puede presentar encuentro más particular y amistad más singular que aquella creada entre una guía turística y  un andariego sin ruta fijada,  en las montañas de un pueblo perdido de la realidad.  Bien se podría estimar un golpe de suerte, una coincidencia del destino pero lamentablemente ambas son meras ilusiones, no existiendo mayor verdad que la causa- efecto bajo la confusión de la relatividad.  

Me es imposible culminar aquel episodio pasando por alto una frase bastante elocuente y precisa de aquella descendiente europea, “es bueno perder el miedo a viajar solos, pero no el respeto, pues siempre encontraremos personas en el camino…”

 

Francisco José Acevedo Caicedo.

Rosario- Argentina.

Mayo 2010.  

 

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