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Análisis de un Canciller

Percepciones.

Como hecho poco extraordinario un viernes al medio día, salió del trabajo en dirección al mundanal centro de la capital, cumpliendo tareas rutinarias, descendió del autobús, y  caminó frente a la  mística iglesia de San Francisco.  En un primer bosquejo todo parecía igual, aunque en una segunda mirada, era evidente, una inquietante situación se gestaba, paralela a la realidad diseñada.

 

 Los mendigos exhortaban al pueblo a brindar limosnas, mientras vendían de forma grotesca sus enfermedades; los monaguillos embolaban los botines arzobispales;  los mercenarios mostraban sus dientes  a  los transeúntes, apartandolos  de la comisión virreinal, y los voceadores de prensa, comunicaban  las victorias plásticas compradas del reinado de Cartagena, los olímpicos de la OEA enajenados por culebreros asociados y la culpabilidad innata de los niños, respecto de las pérdidas materiales debido a los desbordamientos fluviales de la temporada.

 

 Aun así  algo extraño ocurría, pensó que quizás era un desliz de su cerebro, o una consecuencia de vivir en las nubes. Se detuvo frente al portón de la iglesia  y percibió que el vendaval de aire disminuía su velocidad; las personas se miraban entre sí, marcando una sonrisa encubridora de tolerancia; los automóviles menguaron paulatinamente su circulación; los rayos del sol  atravesaron el campanario, dibujando su sombra en el asfalto húmedo; las texturas, olores y matices de los monumentos de cemento, se mezclaban con la fragancia del incienso callejero.   

 

  

En efecto algo ocurría, bajo la resignación del entendimiento decidió disfrutarlo, y mantenerlo vivo en su memoria, buscando un símil de aquella situación, encaró el ambiente  mimetizando  su sonrisa con la expresión parsimoniosa del movimiento de las masas. 

 

Meses después,  mientras tomaba un café y simulaba prestar atención a una conversación cercana, su expresión cambió instantáneamente, pasando por alto los vaivenes circunstanciales, pues finalmente había comprendido aquel enigma empotrado en sus recuerdos, el cual no tenía relación alguna con una resaca del juernes anterior, todo aquello tan solo era un viernes que parecía domingo.

 

 

Un Flaco, Bohemio y Soñador.

Bogotá D.C.

Noviembre 2010.

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1 comentario

David -

Visitar la tierra de Borges le sirvió de gran inspiración, mon ami.

Gran texto (por supuesto, no en cuanto a longitud).
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